Mejora el acceso al sistema vascular y reduce las complicaciones
La sociedad y los medios de comunicación nos exigen ser “perfectos”. Por eso cuando surge la enfermedad y las cosas no salen como habíamos planificado, nuestra autoestima puede sufrir un golpe importante.El cáncer y los tratamientos recibidos pueden dañar tu autoestima de varias formas:

Como parte del proceso de la enfermedad y su tratamiento se generan cambios en el cuerpo que alterarán la forma en que lucimos y nuestro impacto en la sociedad. Ocurren:

  • Alteraciones en tu imagen (pérdida del cabello, aumento de peso, cicatrices, secuelas de la cirugía, pérdida de la mama, por ejemplo).
  • Disminución de la independencia y cambios en el estilo de vida (no poder trabajar, restricciones en el centro de labores o de estudios, deporte, etc.).
  • Por consecuencias derivadas de los tratamientos sobre algún órgano o función determinada (fertilidad, habla, movilidad, alimentación).

La presencia de algunas de estas consecuencias puede hacer que te sientas menos valioso, menos útil o menos atractivo. Esto puede generar sentimientos de inseguridad y provocar aislamiento, reducir las relaciones sociales, alejamiento de la pareja y los amigos y, en general, puede limitar tu actividad diaria.

Este proceso podría ser normal y ocurrir a muchas personas en la misma situación.

Debemos recordar que la autoestima es algo que necesitamos trabajar y, en ocasiones, reconstruir.

Necesitamos aceptarnos como un todo, con limitaciones y capacidades. Querernos sin condiciones. Reforzar nuestra autoestima y hacer que ésta madure, haciéndola independiente de los conceptos y prejuicios de nuestro entorno.

 

En varias ocasiones al enfrentarnos a situaciones que nos ponen al límite de nuestras capacidades, aprendemos que somos capaces de alcanzar metas que antes no habríamos pensado lograr. Al otro lado de los problemas se puede esconder la puerta que nos lleve hacia la mayor realización de nuestra personalidad.

 

Somos mucho más que un grupo de células que, en ocasiones, se desorganizan y se hacen propensas a enfermar. Más allá del mundo material (que aparenta ser todo lo que importa) está nuestra esencia espiritual, que nos servirá de plataforma y base para no solamente no caernos, sino para impulsarnos hacia nuestra más alta meta.

 

 

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