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La sociedad avance científicamente por caminos excitantes y que van ofreciendo nuevos desafíos.

En el campo de la salud hay avances inimaginables hace pocos años y que hoy son rutinariamente utilizados en muchas de nuestras instituciones sanitarias.

Se realizan tratamientos dirigidos a blancos moleculares con precisión de francotirador, disminuyendo las toxicidades de los antiguos tratamientos de quimioterapia para muchas personas con cáncer. O es posible pensar en cirugías complejas al cerebro sin siquiera abrir el cráneo de la persona.

Tal es el avance  y mayor aún la expectativa que se aglomera para los próximos años. Vivimos una época de avances vertiginosos en varios campos del conocimiento humano.

Y es por esto que ahora llamamos la atención para tocar un punto que aún tenemos pendiente. La distribución de las enfermedades a nivel mundial ha cambiado significativamente en sólo 100 años. A inicios del siglo XX las infecciones eran de lejos la principal causa de muerte. Con el descubrimiento de la penicilina y los demás antibióticos se comenzó a cambiar el panorama de salud.

Y comenzaron luego a incrementarse en número y proporción las personas que se enferman por complicaciones cardiovasculares y de cáncer. Las consecuencias del sedentarismo, el consumo de cigarrillos, el consumo desmesurado del alcohol y la irresponsabilidad en la conducta sexual entre otros factores más, en los que se incluyen el problema del pobre acceso de información de las grandes masas a los estilos de vida saludable han terminado por colocar a estos dos grupos de enfermedades en el primer lugar como problema social y económico a nivel mundial.

La mayoría de problemas oncológicos se deben a cánceres completamente prevenibles y detectables a tiempo. Estamos hablando del cáncer del cuello del útero, de mama, del estómago y del colon, del pulmón, de la próstata, de la piel y del hígado.

De acuerdo a la estadística, el número de personas que viven con cáncer en Perú anualmente es superior a los 45 mil ciudadanos. Y, año a año, ingresan a esta lista más de 15000 casos nuevos. Se ha calculado que la inversión en promedio por cada persona enferma es de $20000 dólares americanos. Esto significa que anualmente se invierten aproximadamente 300 millones de dólares sólo en el tratamiento de las personas que son diagnosticadas por primera vez de cáncer.

El 80% de los casos de cáncer detectados se encuentran en etapas avanzadas, es decir cuando las posibilidades de curación son escasas y la mayoría de tratamientos cumplen un rol paliativo, es decir, sólo permitirán mejoras temporales y con mejor calidad de vida pero no evitarán el desenlace fatal y la persona fallecerá luego de algunos meses producto de su cáncer.

De acuerdo a la metodología AVISA (pérdida por años de vida saludables perdidos) el país pierde anualmente la suma de aproximadamente 900 millones de dólares pues la persona que cae con la enfermedad no sólo generará demanda de dinero para su tratamiento farmacológico, sino que además dejará de aportar el 100% de su capacidad durante la época de convalecencia y dejará de aportar definitivamente si fallece.

El panorama deja de ser tan oscuro cuando, continuando el análisis, nos damos cuenta que el 70% de las actuales causas de mortalidad por cáncer pueden ser evitadas si publicitamos en la sociedad los llamados “Estilos de vida Saludables” y le enseñamos a la población a realizarse las pruebas de detección temprana del cáncer.

Varios estudios epidemiológicos demostraron la relación directa entre cáncer y tabaco, abuso de alcohol, falta de vacunación contra hepatitis, promiscuidad sexual, falta de actividad física y sedentarismo y los hábitos de alimentación desordenados.

Consideramos que las campañas de las instituciones públicas ofertando servicios gratuitos de despistaje de cáncer de mama y del cuello del útero son muy plausibles.

Y consideramos que debemos a ellos adicionarle las campañas educativas a la población de distintos sectores sociales de modo que aún cuando no existan campañas gratuitas de detección temprana del cáncer, los ciudadanos, conociendo la necesidad de hacerse las pruebas, acudan voluntariamente a fin de ser los primeros vigilantes de su propia salud y de la de su entorno familiar.

Creemos que hay que concientizar a nuestra población acerca de la importancia de preservar la salud. Es una manera como permitirnos realizar el resto de nuestro plan de vida y velar de mejor manera por la de los nuestros.

Schopenhauer decía “La salud no lo es todo. Pero sin ella lo demás es nada”. Es triste al extremo ver perderse vidas prematuramente y dejar familias al desamparo de la orfandad y sumirse más en los grandes hoyos de las necesidades materiales y espirituales cuando sabemos que aquello pudo evitarse con información básica acerca de la prevención y detección temprana del cáncer.

Ahora bien, como quiera que la enseñanza en adultos sea distinta a la que se hace para niños toda vez que los adultos tenemos conceptos prefijados a partir de las experiencias vividas, la técnica para la enseñanza de los conceptos preventivos deben incluir las técnicas de andragogía adecuadas.

Cuando consigamos poner el conocimiento en manos de la población general y no sólo de las instituciones dedicadas a la prestación de salud, estaremos en la posibilidad de revertir este panorama preocupante para comenzar a gozar de una vida más sana y de las ventajas que nos ofrecen los adelantos científicos de hoy en día.

Oswaldo Grados.

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