Por Oswaldo Abelardo Grados Sánchez
Médico Oncólogo

 

La necesidad de comunicación entre los seres humanos ha sido desde el inicio de la historia una demanda constante. Los tiempos actuales, caracterizados por la necesidad de mayor integración, nos ofrecen la posibilidad de disponer de aparatos capaces de comunicarnos al instante con personas que pueden estar incluso ubicadas al otro lado del mundo.

Los teléfonos “celulares” o “móviles” son empleados por más de 6 billones de personas en todo el planeta y su funcionamiento es posible gracias al envío de ondas de Radio Frecuencia (RF).

Las ondas de Radio Frecuencia (RF) pertenecen al espectro de ondas electromagnéticas y están situadas entre los 3 kHz y los 300 GHz (Un Hertz es la unidad de medida para la frecuencia de las ondas y representa un ciclo por segundo). La “Radio” Frecuencia toma este nombre porque es la parte del espectro electromagnético asociada a la propagación de las ondas de radio.

Cuando usamos una corriente de RF se crea un campo electromagnético capaz de propagarse a través del espacio. Así podemos transmitir información entre dos lugares distantes, sin necesidad de un cable conector.

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La utilización de los campos electromagnéticos tiene en la humanidad casi un siglo y medio, desde las primeras transmisiones radiales en la Europa de inicios del siglo XX.

 

 

BREVE DESCRIPCIÓN DEL ESPECTRO ELECTROMAGNÉTICO Y DE LA MANERA COMO LO APROVECHAMOS

 

La institución europea “Control de la Contaminación Electromagnética” (CCEM) grafica de este modo las diferentes regiones del espectro electromagnético conocidos a la fecha:

 

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La región perceptible por el ojo humano es reducida pero nos permite desenvolvernos sin dificultades. Hacia la derecha se extienden las ondas con frecuencias más altas (oscilaciones mucho mayores a cuatrillones de ciclos por segundo). A este nivel pertenecen las que conocemos como radiaciones ionizantes: Rayos X, rayos gamma y rayos cósmicos. Este tipo de energía, debido a su pequeñísima longitud de onda (miles a millones de veces más pequeños que un milímetro), puede afectar la composición del ADN de las células, que es el lugar donde se guarda la información genética que a su vez es la base para el crecimiento de los organismos vivos. Se ha comprobado que la exposición a este tipo de radiaciones genera la posibilidad de la aparición de cáncer en diversos órganos de nuestro cuerpo. En Medicina usamos el efecto de estas radiaciones sobre el ADN, para destruir células cancerosas a través de tratamientos como la radioterapia.

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Las radiaciones ionizantes son capaces de afectar la composición de átomos y de las moléculas de ADN al interior de las células.

 

En el otro extremo del espectro, hacia la izquierda del campo visible al ojo humano, se encuentran las ondas cuyas frecuencias son mucho menores (debido a que sus longitudes de onda son bastante más largas). Se inician en la región de los infrarrojos, muy utilizados hoy en día en terapia del dolor y tratamientos de celulitis. Generalmente se asocian con la producción de calor en la zona donde se aplican las ondas (ejercen efecto local). Fuera del campo médico también se utilizan en algunos sistemas especiales de comunicación, como aquellos utilizados para descubrir el movimiento de cuerpos en la oscuridad, a través de sensores de la captación del calor.

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Las ondas infrarrojas (no ionizantes) tienen aplicación médica importante.

 

Luego viene la región de las microondas. Estas son utilizadas en la transmisión de datos (por ejemplo para las señales de televisión), en los radares y hasta en utensilios domésticos como los populares hornos microondas. Estos últimos consiguen elevar la temperatura de los alimentos también en base a la generación de calor.

Seguidamente en el espectro aparecen las ondas de Radiofrecuencia (RF). Entre estas destacan las ondas que utilizamos para recibir las transmisiones en radio AM, FM y muchas de las que usan los sistemas de televisión. A este grupo es al que pertenecen las ondas que permiten la comunicación a través de los teléfonos celulares.

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Las ondas que nos permiten utilizar la radio son llamadas también “Ondas de Radiofrecuencia”

 

LAS ONDAS DE RADIOFRECUENCIA DE LOS TELÉFONOS CELULARES Y SU POSIBLE RELACIÓN CON EL CÁNCER

La utilización masiva de los equipos celulares comenzó en la década de los 90’s y la generalización de su uso alcanza hoy en día a alrededor del 80% de la población mundial. Desde hace algunos años nos preguntamos si el uso de esta tecnología sería el responsable de los actuales casos de cáncer cerebral o de la zona de la cabeza y cuello.

Los teléfonos celulares funcionan gracias a la emisión de ondas electromagnéticas cuyas características las sitúan entre las ondas de radio FM (que por ejemplo usamos para hacer funcionar nuestros equipos caseros) y las microondas (cuyo uso también es cotidiano en gran número de casas y es masivo en la transmisión de señales de TV). Así como las mencionadas, las ondas que emiten los teléfonos celulares, la luz visible y el calor pertenecen al grupo de las radiaciones “no ionizantes”. Estas se han caracterizado por no tener la energía suficiente como para generar daño a las moléculas de ADN que se encuentran en el interior de las células y que guardan la información necesaria para el funcionamiento de cada parte de nuestro organismo.

A niveles muy altos, las ondas de RF pueden generar calor (esta es la razón por la que los hornos microondas pueden cocinar nuestros alimentos). Sin embargo, la cantidad de energía con la que funcionan los teléfonos móviles es bastante menor que la que sería necesaria para calentar los tejidos corporales.

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La cantidad de energía que se emite en una llamada realizada a través de estos equipos también va a depender de varios factores: La duración de la conversación, el uso de dispositivos para “manos libres”, la distancia desde el equipo hasta la torre de telefonía celular, el modelo del teléfono móvil, entre otros.

 

Varios estudios han intentado aclarar si la radiación emitida por el uso de los celulares puede originar el crecimiento de tumores y al momento no se ha comprobado que las emisiones de radiofrecuencia provenientes de los equipos celulares puedan ser catalogadas como cancerígenas.

Dos de los estudios más grandes (The INTERPHONE Study y The Danish Cohort Study) en los que se evaluaron a más de 400 mil personas (el primero un estudio de casos y controles y el segundo un estudio de cohortes) no han podido concluir en una relación causal directa contundente. Los estudios abarcaron personas de entre 18 a 70 años en 13 países, quienes fueron entrevistados respecto al uso de los teléfonos celulares, la frecuencia de sus llamadas, la duración de las mismas y el lado de la cabeza sobre el que solían apoyar el aparato. Luego de los análisis, los resultados no apoyan la posibilidad de que el uso de los teléfonos haya influenciado en alguna enfermedad. Sin embargo, se señala que el período de seguimiento máximo podría ser aún escaso para apreciar los efectos totales (los tiempos máximos de seguimiento fueron de 15 años)

 

ACERCA DE LAS TORRES PARA LAS ANTENAS DE TELÉFONOS CELULARES

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Antena para telefonía celular.

 

Desde que los teléfonos móviles se hicieron masivos, se hizo necesaria la instalación de varias antenas en varias ciudades del mundo, particularmente en aquellas con mayor densidad poblacional, dentro de países desarrollados.

Las antenas suelen ser dispositivos que se ubican a varios metros sobre el nivel del suelo con la intención de mejorar su área de cobertura.

Cuando un celular hace una llamada, busca la antena más próxima. Al alcanzarla, la antena ubica una onda de radiofrecuencia disponible y transmite la voz a través de ella hacia el dispositivo de destino.

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Modo como conseguimos comunicarnos a través de nuestros teléfonos celulares.

 

La cantidad de energía que emplean estos equipos es menor que la que usan las antenas para la radio y la televisión. Así también, la energía disminuye conforme nos alejamos de la localización de la parte frontal de la antena.

Sin embargo, para los casos en los que existen antenas en el techo de edificaciones o viviendas, si la persona se encuentra muy cerca a la parte frontal de la antena, podría estar expuesta a niveles de radiofrecuencia superiores a los permitidos internacionalmente. En estos casos se recomienda que el acceso a la cercanía a estas antenas sea restringido.

La cantidad de radiación es cientos a miles de veces menor en la parte posterior de las antenas (a sus espaldas). La intensidad también puede disminuir cuando se colocan barreras entre la parte frontal de la antena y la ubicación de las personas, como pueden ser las paredes de concreto o la madera.

La preocupación existente acerca de la posibilidad que al vivir o trabajar cerca a una antena ocasione o facilite la aparición de tumores en las personas no ha podido ser comprobada hasta el momento, incluso en estudios realizados en países desarrollados en donde se ha examinado la salud de miles de pobladores. La cantidad de energía que es necesaria para alterar las hebras de ADN celular es mayor que la que emiten las ondas de radiofrecuencia. Y sería bastante difícil concentrar muchas ondas en una célula individual debido a la gran longitud de onda de las mismas (muchas de ellas miden varios centímetros) y a las dimensiones microscópicas de las células.

Se ha encontrado también que la cantidad de energía a la que nos exponemos en las áreas ubicadas en la periferia de estas antenas no es mayor que aquella a la que nos veníamos exponiendo frente a las antiguas antenas de radio y televisión con las que la humanidad convive más tiempo.

En los estudios de salud realizados a personas que viven en las cercanías a estas antenas en países desarrollados no se han encontrado enfermedades distintas a las que se dan entre personas que viven en otras áreas, ni evidencias que hagan sospechar el potencial carcinogénico de estos aparatos.

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Actualmente se observa un mayor número de antenas para teléfonos celulares en las orbes más grandes del mundo.

 

De cualquier manera, a nivel mundial continúa la observación respecto a las posibles implicancias del uso de la telefonía celular, toda vez que su uso por la humanidad es aún relativamente reciente y es necesario continuar vigilando sus efectos en nuestra salud.

Estamos de acuerdo en mantener una conducta expectante, notificando cualquier indicio en el que se pudiese observar cambios en la salud de nuestras poblaciones, particularmente en aquellas que por sus propias características estén más expuestas al influjo de las nuevas ondas de radiofrecuencia.

Mientras se obtienen los resultados de más estudios, hacemos énfasis en la moderación del uso de estos aparatos, particularmente en la población infantil, pues ellos tienen proporcionalmente una mayor área de exposición cerebral debido al menor tamaño de sus cabezas y además es posible que se expongan por mucho más tiempo a este tipo de ondas a lo largo de sus vidas.

 

Atentos a vuestros comentarios, estamos para servirlos,

Sus seguros servidores,

 

El Equipo de MedicArte

 

 

REFERENCIAS:

 

1. http://www.cancer.org/cancer/cancercauses/othercarcinogens/athome/cellular-phones

2. http://www.cancer.org/cancer/cancercauses/othercarcinogens/athome/cellular-phone-towers

3. Limits of Human Exposure to Radiofrequency Electromagnetic Energy in the Frequency Range  from 3 kHz to 300 GHz Safety Code 6 (2009). Minister of Health. Canada.

4. http://www.electromagneticos.es/pages.php?pageid=18

5. http://en.wikipedia.org/wiki/Electromagnetic_spectrum

6. Anthony J Swerdlow et al. Mobile phones, brain tumors and the INTERPHONE STUDY: Where are we now? Environemental Health Perspective, 2011 November; 119(11): 1534–1538.

7. Use of mobile phones and risk of brain tumours: update of Danish cohort study. BMJ 2011; 343, d6387. 

 

 

2 thoughts on “Los teléfonos celulares y el riesgo de tener cáncer

  1. Excelente artículo, Dr! Siempre tuve la duda de si los teléfonos celulares son un riesgo de cáncer en la población actual, así que a seguir manteniendo una conducta expectante y a menguar el uso de estos aparatos.

    1. Muchas gracias por el comentario Jorge! La prudencia en nuestros actos nos previene de muchos riesgos y eso es válido también para muchos aspectos referidos a cómo mantener nuestra salud, incluido el hecho del uso de aparatos celulares y afines. Muy buen día y que sigan los éxitos!

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